La persona

Para conocer verdaderamente cómo era, nada mejor que acudir a las palabras de aquellos que estuvieron cerca de él.

Las palabras del primer biógrafo

El primer biógrafo de Marcelino, el hermano Juan Bautista, escribió de él: «El padre Champagnat era de estatura alta, recta y majestuosa; de frente ancha, con todos los rasgos del rostro muy salientes; moreno de tez, de aspecto grave. Su modestía y seriedad inspiraban respeto, incluso timidez y temor. Pero estos últimos sentimientos cedían pronto el lugar a la confianza y al amor, en cuanto se había hablado unos momentos con tan bondadoso padre. Tenía rectitud de alma, juicio sólido y profundo, bondad y ternura de corazón, sentimientos nobles y elevados. Su carácter era alegre, abierto, franco, firme, animoso, ardiente, y siempre ecuánime.»

Los testimonios de otros hermanos que compartieron con él la misión educadora, ayudan a imaginar la personalidad del fundador de los maristas.
Un rasgo esencial: la paz de su alma y la serenidad de su rostro. «El dejarse llevar por las dificultades, decía, multiplica las penas de la vida y acaba destruyendo lo mejor del corazón.»

Una actitud constante: la alegría. Decía Marcelino: «El que está alegre y contento demuestra que ama la vida, que se siente feliz en ella, que supera todas las dificultades.»

El camino de la eficacia: su gran actividad. Caminatas, visitas, cartas, encuentros, estaba siempre dispuesto para asistir a los enfermos y se dedicaba con entrega a la catequesis de los niños. Construyó una casa, una familia, viajó a París, visitó escuelas estatales para aprender métodos de enseñanza, y hasta muy poco antes de morir no dejó de ejercer su labor educativa y pastoral.

Y la gracia de Dios siempre presente


En el carácter de Marcelino, su fe en Dios, su confianza ilimitada, su amor tierno a María eran elementos clave. Embellecían todas sus cualidades, daban profundidad a lo mejor de su persona, y conseguían vencer las limitaciones que estaban presentes en su vida y su personalidad.

En el documento titulado Misión educativa marista podemos descubrir otros rasgos de la persona, el hombre que hay detrás del padre Champagnat

«Fiel a Dios en una época de crisis de valores religiosos, con visión práctica, innovador. Un hombre emprendedor que compró terrenos y casas, construyendo, renovando y ampliando edificios para adecuarlos a la vida y formación de la comunidad religiosa.»

«La clave de su éxito como líder residía en su habilidad para relacionarse y comunicarse con los demás. Su personalidad y su proyecto atraían a los jóvenes.»

«Era un educador nato. Durante sus vacaciones de seminarista, que pasaba en Marlhes, atraía a niños y adultos que venían de lejos para asistir a sus lecciones de catecismo.»